¿Soporta la mente humana el caos?
Nos encontramos en movimiento
constante y ni somos conscientes del cambio. Nos gusta la estabilidad y la
rebelión; aceptamos o negamos, en ocasiones, una realidad según nuestra
concepción de la misma; tratamos de mejorar, y a veces volvemos atrás. Cuanto
más nos conocemos, más conscientes somos de nuestro desconocimiento. Sí, somos
complejos, ¿pero, dentro de nuestra complejidad, seríamos capaces de soportar
el caos? ¿O nos destruiría? ¿Nos haría más fuertes? ¿Por qué entendemos que
debe existir “un caos” y un “orden”? ¿Qué nos hace desear ese caos y orden al
mismo tiempo incluso que prevalece, a veces, según individuos, uno sobre otro?
A veces distorsionamos la realidad, para bien o para mal. Para bien, hacemos de la experiencia una vivencia inolvidable. Para mal, la angustia y el miedo puede transformar la oportunidad en una vivencia inexistente. Si viéramos cómo son las cosas, no como quisiéramos, tal vez las podríamos mejorar mientras apreciamos aquello que una vez distorsionamos; y si volvemos a caer en la irrealidad, que sea para mejorar hasta ser conscientes de nuestra inconsciencia y ser nosotros mismos asumiendo las responsabilidades que construyen nuestra realidad.
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